Duelo invisible
Hay duelos que el mundo no nombra: un divorcio, un trabajo, la salud, un embarazo que no llegó, una mascota, una amistad. No necesitas que nadie los apruebe para llorarlos. Aquí empiezan a tener nombre — y un acompañamiento.
¿Te suena esto?
Si te reconociste en alguna, esto es para ti. No tienes que justificar tu dolor para merecer acompañamiento.
Qué es
Es el duelo por una pérdida que la sociedad no reconoce: el fin de un matrimonio, perder el empleo, un diagnóstico que cambia tu vida, la infertilidad, la muerte de una mascota, dejar tu país. Pérdidas reales, con un duelo real — aunque casi nadie te dé permiso de sentirlo.
El duelo no se arregla: se acompaña. Mi trabajo no es que "lo superes rápido", sino que tengas un espacio seguro para sentir, nombrar y transformar lo que perdiste, a tu propio ritmo.
Cómo te acompaño
Me cuentas lo que estás viviendo, como puedas. Sin formularios fríos, sin diagnósticos. Respondo en un máximo de 48 horas.
Nos vemos en línea, con ritmo semanal al inicio. Un espacio sin prisa, sin tarea, sin que tengas que tener las palabras correctas.
En promedio 12–15 sesiones, pero el proceso es tuyo. Avanzamos a tu paso y tú decides cuándo cierras.
Nadie me dejaba llamarlo duelo. Aquí, por primera vez, pude ponerle nombre y flores a lo que perdí.— M., Ciudad de México
Preguntas frecuentes
Es el duelo por una pérdida que la sociedad no reconoce ni valida abiertamente: un divorcio, la pérdida del trabajo o de la salud, un embarazo interrumpido, la partida de una mascota, el fin de una amistad o la migración. Duele igual que cualquier duelo, pero casi nadie te da permiso de llorarlo.
Sí. El duelo no es solo por muerte. Cualquier pérdida significativa —de un vínculo, una etapa, una identidad o un proyecto de vida— genera un duelo real que merece ser nombrado y acompañado. Si lo sientes como pérdida, es pérdida.
Sí. El acompañamiento individual es 100% en línea, así que puedo acompañarte desde cualquier ciudad o país. El taller grupal presencial es exclusivo de la Zona Metropolitana del Valle de México.
En promedio entre 12 y 15 sesiones, pero no hay fecha de entrega. Empezamos con ritmo semanal y lo ajustamos a cómo vayas avanzando. Tú decides cuándo terminas.
No. Soy tanatóloga, pedagoga y florista, con más de 20 años acompañando procesos de pérdida. Trabajo desde el acompañamiento y el ritual simbólico, no desde el diagnóstico clínico.
Sin prisa, sin presión. No necesitas las palabras correctas; escríbeme como puedas y yo leo despacio.