Duelo por divorcio
Un divorcio o una separación no es solo un trámite: es el fin de un proyecto de vida. La tristeza, el enojo y el vacío que sientes tienen nombre — es duelo, y merece ser acompañado.
¿Te suena esto?
Si te reconociste en alguna, esto es para ti. Tu dolor es válido, aunque el divorcio "haya sido lo mejor".
Qué es
El divorcio es una de las pérdidas más profundas que existen, y de las menos reconocidas. Pierdes una relación, una rutina, una identidad compartida y un futuro que dabas por hecho. Todo eso se llora.
El duelo no se arregla: se acompaña. Mi trabajo es darte un espacio seguro para nombrar lo que perdiste, soltar lo que ya no es, y reconstruir desde ahí — a tu propio ritmo, sin diagnósticos ni prisa.
Cómo te acompaño
Me cuentas lo que estás viviendo, como puedas. Sin formularios fríos, sin diagnósticos. Respondo en un máximo de 48 horas.
Nos vemos en línea, con ritmo semanal al inicio. Un espacio sin prisa para soltar lo que terminó y reconstruir.
En promedio 12–15 sesiones, pero el proceso es tuyo. Avanzamos a tu paso y tú decides cuándo cierras.
Pensé que exageraba. Liliana me ayudó a entender que despedir una vida también se llora.— A., Estado de México
Preguntas frecuentes
Porque pierdes mucho más que una relación: pierdes un proyecto de vida, una rutina, una identidad compartida y un futuro que imaginabas. Eso es una pérdida real y, como toda pérdida, se elabora a través de un duelo.
No. Es acompañamiento individual para ti, centrado en elaborar tu duelo por la separación. No trabajo la reconciliación ni temas legales: trabajo lo que necesitas soltar y reconstruir.
Es muy común. Un duelo no resuelto no tiene fecha de caducidad. Si han pasado meses o años y sigue doliendo, hay algo que aún no pudo ser nombrado ni acompañado, y se puede trabajar.
Sí, el acompañamiento individual es 100% en línea, desde cualquier ciudad o país. En promedio entre 12 y 15 sesiones, a tu ritmo.
No. Soy tanatóloga, pedagoga y florista, con más de 20 años acompañando procesos de pérdida. Trabajo desde el acompañamiento y el ritual simbólico, no desde el diagnóstico clínico.
Sin prisa, sin presión. No necesitas las palabras correctas; escríbeme como puedas y yo leo despacio.