Duelo por pérdida de empleo
No perdiste solo un ingreso: perdiste rutina, identidad, seguridad y un lugar en el mundo. El vacío, el miedo y el enojo que sientes tienen nombre — es duelo, y no tienes que atravesarlo en silencio.
¿Te suena esto?
Si te reconociste en alguna, esto es para ti. Tu dolor es válido, aunque "sea parte de la vida laboral".
Qué es
El trabajo sostiene identidad, rutina, pertenencia y seguridad. Cuando se pierde —por un despido, un cierre o un cambio forzado— todo eso se tambalea, y aparece un duelo real que casi nadie nombra como tal.
El duelo no se arregla: se acompaña. Mi trabajo es darte un espacio seguro para procesar el golpe, recuperar el piso y llegar a tu siguiente etapa sin cargar todo el peso de lo anterior — a tu propio ritmo.
Cómo te acompaño
Me cuentas lo que estás viviendo, como puedas. Sin formularios fríos, sin diagnósticos. Respondo en un máximo de 48 horas.
Nos vemos en línea, con ritmo semanal al inicio. Un espacio sin prisa para procesar el golpe y recuperar el piso.
En promedio 12–15 sesiones, pero el proceso es tuyo. Avanzamos a tu paso y tú decides cuándo cierras.
El duelo no se arregla: se acompaña.— Liliana Velázquez
Preguntas frecuentes
Sí. El trabajo sostiene mucho más que un ingreso: identidad, rutina, sentido de pertenencia y seguridad. Cuando lo pierdes, todo eso se tambalea, y el duelo que aparece es real, aunque casi nadie lo nombre así.
Buscar otro empleo es importante, pero la herida emocional no se cura sola con un nuevo contrato. Acompañar el duelo —el enojo, la vergüenza, el miedo— te ayuda a llegar a la siguiente etapa sin cargar todo lo anterior.
Sí. Muchas personas consiguen otro empleo pero siguen cargando el golpe del despido: inseguridad, miedo a que vuelva a pasar, pérdida de confianza. Ese duelo también se acompaña.
Sí, el acompañamiento individual es 100% en línea, desde cualquier ciudad o país. En promedio entre 12 y 15 sesiones, a tu ritmo.
No. Soy tanatóloga, pedagoga y florista, con más de 20 años acompañando procesos de pérdida. Trabajo desde el acompañamiento y el ritual simbólico, no desde el diagnóstico clínico.
Sin prisa, sin presión. No necesitas las palabras correctas; escríbeme como puedas y yo leo despacio.